Cuando aprender también necesita apoyo
Por Nayeli Torres
Lunes, 21 de Setiembre 2026
Cuando aprender también necesita apoyo
La educación debería ser una oportunidad para que todos los niños puedan desarrollar sus capacidades, pero aprender no siempre significa lo mismo para cada uno. En el caso de los niños con habilidades especiales, el proceso educativo puede requerir mayor acompañamiento, estrategias diferentes y recursos que respondan a sus necesidades. El Ministerio de Educación reconoce que cada estudiante tiene características, fortalezas y distintas formas de aprender. Sin embargo, todavía existen dificultades para conseguir que estas diferencias no se conviertan en obstáculos dentro del aula.
En el Perú, hablar de educación inclusiva también significa hablar de las condiciones que existen para atender a estos estudiantes. UNICEF identifica entre las principales barreras la falta de recursos, materiales adecuados y personal especializado. Lo que considero realmente preocupante es que muchas veces se espera que el docente pueda responder por sí solo a las necesidades de todos los estudiantes, pero no basta con tener la disposición de enseñar, también es necesario contar con herramientas y el apoyo que permitan hacerlo de manera adecuada.
Trabajar con niños con habilidades especiales puede convertirse en una experiencia que requiere paciencia, dedicación y comprensión. Cada niño tiene su propio ritmo y sus avances, pueden presentarse de diferentes maneras. Por eso, considero importante que los docentes reciban capacitación para adaptar sus estrategias de enseñanza. No solo se trata de que todos aprendan exactamente lo mismo y de la misma forma, sino de encontrar las herramientas que permitan que cada estudiante puede desarrollar sus capacidades.
Foto: Agencia Andina.
Existen iniciativas que buscan responder a esta situación. Durante 2024, UNICEF junto con el Ministerio de Educación y la comunidad educativa, desarrolló un modelo de escuelas inclusivas que llegó a 52 600 escolares. También se promovieron herramientas para ayudar a los docentes a identificar las necesidades de sus estudiantes. Estos esfuerzos representan un avance, pero considero que todavía queda un desafío importante, conseguir que estos recursos no se concentren únicamente en determinadas instituciones, sino que puedan llegar a más niños que necesitan este tipo de apoyo.
La educación tampoco termina cuando el niño sale del colegio. Las familias cumplen un papel importante al acompañar sus aprendizajes, reconocer sus avances y evitar comparaciones que puedan afectar su desarrollo. Desde mi punto de vista, comprender que un niño aprende de manera diferente no significa reducir nuestras experiencias sobre él, sino encontrar la manera adecuada de acompañarlo. Cada avance merece ser reconocido, porque detrás de él también existe el esfuerzo del niño, su familia y las personas que lo acompañan durante su aprendizaje.
Una educación verdaderamente inclusiva no debería consistir solamente en permitir que un niño ingrese a un aula, sino en asegurarnos de que pueda aprender, participar y sentirse parte de ella. Para lograrlo, se necesita el compromiso de docentes, familias, especialistas e instituciones educativas. Si cada niño tiene una forma diferente de aprender, también debemos estar dispuestos a buscar diferentes maneras de enseñar. Porque aprender diferente no debería significar tener menos oportunidades.
