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Saber gastar también es saber cuidar nuestro futuro

Por Ayeleth Argote

Miércoles, 14 de Octubre 2026

Saber gastar también es saber cuidar nuestro futuro


Muchas veces, cuando empezamos a recibir dinero, pensamos más en lo que podemos comprar que en cómo administrarlo. Salir con amigos, comprar ropa o pedir algo por internet parecen gastos pequeños, pero cuando se acumulan pueden terminar consumiendo gran parte de nuestros ingresos. Considero que uno de los principales retos de los jóvenes no es solamente tener dinero, sino aprender a utilizarlo de manera responsable, 

La educación financiera es importante porque nos permite comprender cómo organizar nuestros ingresos, controlar los gastos y establecer metas de ahorro. Según la SBS, estas capacidades ayudan a tomar decisiones informadas y responsables sobre nuestros recursos económicos. Sin embargo, considero que conocer la importancia del ahorro no significa necesariamente saber ahorrar. Podemos tener claro que debemos guardar una parte de nuestro dinero, pero si no aprendemos a diferenciar entre una necesidad y un gusto, resulta más difícil mantener ese hábito.

También me parece preocupante que muchos jóvenes puedan sentirse atraídos por las promesas de ganar dinero rápido, especialmente a través de las redes sociales. Las recomendaciones de influencers o las supuestas oportunidades de inversión pueden parecer atractivas, pero no siempre muestran los riesgos que existen detrás de ellas. Desde mi punto de vista, antes de invertir es necesario informarse, comprender cómo funciona cada alternativa y no comprometer dinero que necesitamos para cubrir nuestros gastos. No se trata de tener miedo a invertir, sino de aprender a tomar decisiones sin dejarnos llevar por la emoción o la presión de los demás.


​ ​ ​ ​      Foto: SBS - Porta de Educación Financiera


Considero que la educación financiera debería tener mayor presencia desde la etapa escolar. La SBS cuenta con programas como Finanzas en el Cole y Finanzas para ti, que buscan desarrollar estas capacidades en estudiantes, jóvenes y adultos. Estos recursos representan una oportunidad para aprender a elaborar presupuestos, reconocer los gastos innecesarios y comprender el funcionamiento de los productos financieros. Sin embargo, pienso que estos conocimientos también deberían formar parte de nuestra vida cotidiana, porque no basta con aprender conceptos si no sabemos aplicarlos cuando recibimos nuestro primer sueldo o administramos el dinero que tenemos para la universidad.

Por otra parte, aprender a manejar el dinero no significa dejar de disfrutarlo ni evitar cualquier gasto personal. Para mí, se trata de encontrar un equilibrio entre lo que queremos hacer hoy y lo que necesitamos para nuestro futuro. Ahorrar una pequeña cantidad, registrar nuestros gastos o pensar dos veces antes de realizar una compra son acciones sencillas que pueden ayudarnos a desarrollar mejores hábitos. No todos tenemos los mismos ingresos ni las mismas responsabilidades, así que tampoco podemos medir la buena administración únicamente por la cantidad de dinero que alguien consigue guardar.

Creo que ser financieramente responsables es una habilidad que necesitamos desarrollar desde jóvenes, porque nuestras decisiones económicas pueden acompañarnos durante muchos años. No se trata de convertirnos en expertos en inversiones ni de dejar de gastar en aquello que nos gusta, sino de entender las consecuencias de nuestras decisiones y aprender a utilizar nuestros recursos con mayor conciencia. Tener dinero nos permite cubrir nuestras necesidades y cumplir algunos deseos, pero saber administrarlo nos ayuda a construir el futuro que queremos.