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Una clase puede cambiarlo todo

 

Por Maria Perez

Miércoles 14 de octubre del 2026


Joseph Saavedra es actualmente un joven universitario que, durante sus últimos años de secundaria, tuvo la oportunidad de recibir educación financiera brindada por parte de su colegio. Sin embargo, esta no es una realidad que comparten todos lo jóvenes, nos habla de lo que ha podido ver a través de sus compañeros y de muchos de ellos no cuentan con los conocimientos necesarios como para administrar adecuadamente su dinero. Además, nos narra de la importancia que esta educación ha tenido en su familia y su participación en decisiones financieras desde temprana edad, gracias a las herramientas que ha logrado adquirir a partir de la curiosidad.


Al ingresar a tercero de secundaría, un nuevo curso se añadió a su malla escolar, Economía. Al iniciar con este curso, la expectativa no fue muy alta, a los quince años uno no suele estar interesado en cómo invertir su dinero, ya que gran parte de él iba destinado a loncheras y pasajes. Solo que poco a poco algunos de los temas tocados en clase se fueron haciendo más llamativos, aunque se abordaron de manera superficial y le hubiera gustado que se profundizará más en ellos.












Señala que, actualmente, los jóvenes no tienen una idea muy clara de lo que es el crédito o, aún peor, tienen una idea errónea de él. Adquirir una tarjeta de crédito suele traer consigo una deuda que muchos jóvenes no son capaces de asumir, lo que puede terminar perjudicando su historial crediticios y dificultar el acceso a futuras oportunidades financieras. Tener una idea más clara de este producto le permitió evitar caer en una deuda innecesaria y lo ayudó a formar parte de las decisiones financieras de su familia ante un negocio que querían emprender.


La palabra crédito era algo que se repetía mucho entre mis padres y me llamó la atención.


Considera que, para el crecimiento personal de un joven, no solo vale trabajar, sino también cómo maneja su dinero, si es capaz de ahorrarlo, invertirlo o, en el peor de los casos, despilfarrarlo. Esto se debe a que, si en el futuro un joven quiere una casa, un carro o incluso su propio negocio contar con un buen historial crediticio desde los dieciocho años le puede facilitar el acceso a créditos. Siendo esta una ventaja frente a quienes a los veinticinco o treinta años, recién empiezan a proyectar estas cosas.












En su caso, el ahorro y pequeñas inversiones le han funcionado para tener un colchón financiero en momentos difíciles, tanto personales como familiares. Señala que la pandemia fue un gran golpe para el negocio familiar, pero, gracias a la atención que prestaron a sus finanzas y el buen manejo que han tenido a lo largo de los años, la situación no los llevó a cerrar, aunque sí tuvieron que recurrir a este respaldo económico.


Desde que inició su vida universitaria, se ha dado cuenta de que estas facilidades y enseñanzas no han sido recibidas de manera equitativa entre sus compañeros. Por ello, los invita a participar en charlas o talleres del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo. Esta institución, además, brinda certificados que validan lo aprendido en determinadas actividades formativas. Apoyar a los jóvenes en su desarrollo financiero es de suma importancia para que puedan tener un futuro sólido y tomar decisiones económicas responsables.


Es necesario conocer las economías a nivel mundial y cómo es que empiezan desde nuestra manera de manejar el dinero.


Con el paso de los años, las oportunidades para que los jóvenes se familiaricen con los servicios financieros han ido aumentando, pero no necesariamente la educación que se les brinda ha avanzado al mismo ritmo. Desde hace unos meses, surgió la opción de Yape Kids, una extensión vinculada a la cuenta de los padres que permite a los menores ser más conscientes del manejo de su dinero. Asimismo, hace años, se habilitaron alcancías y cuentas de ahorro que ofrecían pequeñas tasas de interés y que, a largo plazo, representaban una buena manera de comenzar una vida financiera.


Así como él se sintió atraído por este tipo de educación, que lo ayuda tanto en su vida cotidiana, espera que otros jóvenes también se involucren en ella y aprendan a sacarle provecho. No considera que sean herramientas complicadas de utilizar, sino que requieren de paciencia para ver resultados. Sin embargo, el principal objetivo no es multiplicar el dinero desde los intereses, sino aprender a administrar los recursos, utilizar los créditos de manera responsable y construir un futuro próspero y libre de deudas innecesarias.