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Cuando la calle se convierte en hogar: El incremento del abandono animal en el Perú

Por Alessandra Gómez Meneses

Miercoles, 16 de Setiembre 2026

Cuando la calle se convierte en hogar: El incremento del abandono animal en el Perú

Encontrar perros y gatos caminando solos por las calles, buscando comida entre los desperdicios o refugiándose en parques se ha vuelto una escena habitual en distintas ciudades del Perú. Detrás de cada animal que termina en la vía pública existe una historia diferente: algunos fueron dejados por sus propietarios, otros nacieron en las calles y otros llegaron allí después de que sus familias dejaron de hacerse cargo de ellos. El problema no termina cuando son encontrados, pues muchos necesitan atención, alimento y un nuevo hogar.

El abandono de animales de compañía no afecta únicamente a las mascotas que quedan expuestas al hambre, enfermedades o accidentes. También contribuye al crecimiento de la población de perros y gatos en situación de calle y aumenta la necesidad de recursos para atenderlos. SERPAR señala que cada año miles de perros y gatos son abandonados en el Perú, una situación que incrementa la sobrepoblación animal y representa también un desafío para la salud pública.


Una de las respuestas frente a este problema ha sido impulsar campañas de esterilización. En junio de 2026, SERPAR y la organización Stray Animal Project Perú anunciaron un convenio para realizar alrededor de mil esterilizaciones gratuitas a perros y gatos en situación de abandono que se encuentran bajo el cuidado de albergues y rescatistas independientes. La iniciativa busca evitar nuevos nacimientos no planificados y contribuir a reducir progresivamente la cantidad de animales que terminan en las calles. 

Por eso, aunque las autoridades desarrollen campañas, habiliten espacios de adopción y promuevan esterilizaciones, la prevención comienza antes de que el animal llegue a la calle. Los municipios y organizaciones pueden responder ante los casos existentes, pero la responsabilidad de garantizar alimentación, atención veterinaria, refugio y cuidados recae también en quienes deciden tener una mascota. La Ley N.° 30407 establece justamente ese deber de protección y bienestar.

El abandono tampoco debería entenderse únicamente como el momento en que una persona deja físicamente a su mascota en una calle. La normativa peruana contempla también situaciones de negligencia en las que un animal no recibe las condiciones básicas necesarias para vivir. El Ministerio del Interior, por ejemplo, considera maltrato dejar a una mascota sin alimento o agua durante periodos prolongados, así como mantenerla en condiciones que le generen sufrimiento.

Foto: Esterilizaciones gratuitas en Vetsol Huascar Foto: SERPAR (Servicios de parques de Lima)

Foto: Municipalidad de Lima rescata animales de la venta ilegal. Foto: El Comercio

La legislación peruana reconoce precisamente estas situaciones. La Ley N.° 30407, Ley de Protección y Bienestar Animal, determina como finalidad proteger la vida y salud de los animales y prevenir el maltrato y la crueldad que puedan ocasionarles sufrimiento, lesiones o muerte. También señala que las personas tienen el deber de procurar su protección y bienestar.

Sin embargo, controlar la reproducción no resuelve por completo una problemática que también está relacionada con la tenencia irresponsable. Tener una mascota implica asumir gastos de alimentación, atención veterinaria, vacunas, espacio y cuidados durante toda su vida. Cuando estas responsabilidades son ignoradas, un animal puede terminar sin supervisión o directamente en la vía pública. La propia Ley N.° 30407 establece que la adquisición y tenencia de un animal es responsabilidad de una persona mayor de edad.

Las consecuencias de esta falta de cuidado pueden ser graves. En mayo de 2026, un perro mestizo llamado Erasmo fue atropellado por una motocicleta cuando intentaba cruzar la avenida Miguel Grau, en Barranco. El caso generó una controversia entre vecinos, rescatistas y la propietaria del animal: los primeros denunciaron que el perro llevaba semanas sin supervisión en la vía pública, mientras que la dueña rechazó las acusaciones y cuestionó la atención veterinaria que recibió.

Foto: Erasmo siendo atendido en una veterinaria de Miraflores  Foto: Natalia Rigacci

Cada perro o gato que aparece solo en una calle representa una responsabilidad que quedó atrás. Los casos de animales rescatados, las campañas de esterilización y los programas de adopción muestran distintas respuestas frente a una problemática que continúa presente. Mientras las instituciones y los rescatistas buscan atender a quienes ya fueron abandonados, evitar que nuevos animales terminen en esa situación depende, en gran medida, de que la tenencia responsable empiece antes de que la calle se convierta en su único hogar.

Las campañas de esterilización y adopción permiten atender parte de las consecuencias del abandono, pero el problema también requiere prevención. Una mascota esterilizada tiene menos posibilidades de generar camadas no planificadas, mientras que una adopción responsable puede evitar que un animal termine nuevamente en la calle. Estas medidas, sin embargo, necesitan acompañarse de educación sobre los compromisos que implica tener una mascota.

Foto: Rescatista de animales Carmen Rosa Larenas Jibaja   Foto: El Comercio

Mientras algunos animales logran encontrar un hogar, otros permanecen durante largos periodos bajo el cuidado de albergues y rescatistas. SERPAR reconoce que estos últimos cumplen un papel importante en la protección de animales abandonados y, mediante su programa de esterilización, busca apoyar precisamente a perros y gatos que se encuentran bajo su cuidado. La primera alianza con Stray Animal Project contempla mil intervenciones gratuitas.

La venta informal de animales constituye otro punto relacionado con la problemática. Cuando las mascotas son comercializadas sin condiciones adecuadas, algunas pueden terminar siendo rescatadas y trasladadas a espacios de protección. Además, El Centro de Adopciones de SERPAR recibe precisamente animales recuperados durante intervenciones de fiscalización, donde son evaluados y atendidos antes de buscarles una familia.

El proceso de adopción busca además evitar que los animales vuelvan a una situación de abandono. Se establecen requisitos para las personas interesadas, entre ellos ser mayores de edad, presentar documentos de identificación y firmar un acta de responsabilidad en la que se comprometen a garantizar condiciones adecuadas para la mascota. Este programa también contempla seguimiento después de la adopción para conocer la evolución y bienestar de los animales.

El Ministerio del Interior también incluye el abandono dentro de las conductas que pueden constituir maltrato animal. Su Central Única de Denuncias considera como una de estas situaciones dejar a una mascota en calles, carreteras o lugares donde no pueda sobrevivir por sí misma. Las denuncias pueden realizarse de manera virtual y el sistema permite mantener en reserva la identidad de quien reporta el caso.

A pesar de este marco legal, los animales que ya se encuentran abandonados necesitan una respuesta inmediata. En Lima, SERPAR cuenta con un Centro de Adopciones en el Club Metropolitano Huáscar, donde perros y gatos rescatados reciben alimentación, atención veterinaria y cuidados antes de ser entregados a una familia. Desde noviembre de 2024, cerca de 250 mascotas rescatadas de la venta ilegal habían encontrado un hogar definitivo mediante este programa.

El caso también muestra que el abandono puede tener consecuencias que van más allá de que un animal permanezca solo en una calle. Un perro sin supervisión puede quedar expuesto a atropellos, enfermedades, peleas, hambre o condiciones climáticas desfavorables. Para quienes terminan encontrándolos, además, el rescate suele implicar gastos de traslado, alimentación y atención veterinaria que no siempre pueden asumir por mucho tiempo.

Otra de las personas que intervino fue Yanira Dávila, quien mencionó que escuchó los gritos del perro y salió de su vivienda para ayudar. Como otros vecinos, participó en las acciones luego del accidente. El caso terminó generando una denuncia por presunto abandono y una disputa pública sobre lo ocurrido con el animal. Tratándose de un caso con versiones diferentes, las acusaciones de los vecinos no deben presentarse como un abandono comprobado.

Entre los vecinos que intentaron auxiliar a Erasmo estuvo Natalia Rigacci, quien declaró a El Comercio que había visto al perro deambulando por la zona antes del accidente. Finalmente fue atropellado cuando intentaba cruzar la avenida. Luego del impacto, los vecinos se organizaron para trasladarlo y buscar atención veterinaria. Su testimonio permite observar cómo un animal sin supervisión puede quedar expuesto a situaciones que ponen en riesgo su vida.